Cómo aprender trading de forma inteligente

Aprender trading es algo que también tienes que aprender a hacer en sí mismo. Muchas veces, resulta más costoso esto que el propio trading.

Fíjate: Por un lado quieres aprender a operar. Pero es que, por el otro y a la vez, tienes que aprender a aprender a operar.

Si no haces esto último, sólo vas a desgastarte intentando aprender trading (sin conseguirlo).

Aprendiendo a Aprender

En otras disciplinas es bastante fácil e intuitivo aprender a aprender.

Por ejemplo, cuando te estás sacando el carnet de conducir, enseguida te das cuenta de que, para aprender, lo que tienes que hacer es relajarte y simplemente pasar horas en el coche y tarde o temprano lo difícil se irá convirtiendo en fácil.

Es decir, aprendes a aprender de forma natural.

En otras áreas, la forma de aprender también se localiza rápidamente. Cada uno tiene que encontrar lo que mejor le funciona. A uno le funcionará tomar notas, a otro hacer ejercicios, a otro experimentar en el simulador, etc.

Pero en  trading, aprender a aprender no resulta nada intuitivo. Al contrario, aprender resulta antinatural.

Lo normal es que si no hay un esfuerzo consciente por querer aprender, lo que conseguirás es entretenerse sin avanzar realmente en el aprendizaje.

Esto es así porque hay interferencias. En concreto, una interferencia muy fuerte: El dinero.

Somos como Gollum, nos cegamos con el dinero como él lo hacía con el Anillo Único.

Nos impide centrarnos en el objetivo real: Aprender trading.

Nos metemos en la Bolsa principalmente por dinero, así que es muy difícil relegarlo a un segundo (o último) plano.

Estamos acostumbrados en nuestro día a día a controlar nuestras finanzas, tratando de minimizar gastos y maximizar ingresos. Intentamos evitar perder dinero y de manera inconsciente tendemos a realizar acciones que nos ayuden a ello.

El problema es que el aprendizaje cuesta dinero (y tiempo, y esfuerzo).

Y a nuestra cabeza le resulta conflictivo ponerse a perder dinero para aprender a ganar dinero. Especialmente porque para aprender a ganar, tenemos que perder y perder, y hartarnos de perder.

Por eso, el propósito de aprender por encima de ganar dinero debe ser muy claro y muy firme.

La mayor parte de la gente nunca llega a salir de esta zona, porque no se plantean y se comprometen de verdad con la prioridad específica e in-negociable de centrarse en aprender en lugar de amarrar el dinero.

Buenas prácticas

Uno no puede pretender hacerlo todo bien desde el primer día.

Para aprender, no hay que volcarse en hacerlo todo bien. Nos saturamos si intentamos eso. (Y nos agotamos, lo que nos lleva a la frustración, falta de disfrute y, en última instancia, el abandono de lo que perseguimos).

Lo que hay que hacer es rodearse de buenas prácticas.

¿Qué son buenas prácticas?

Cada disciplina tiene las suyas. Y, de hecho, en muchas de ellas, estas buenas prácticas están claramente definidas.

Las buenas prácticas son costumbres o reglas básicas que debes obligarte a cumplir por sistema para desenvolverte en el entorno de trabajo de modo tal que, aunque te puedan resultar un poco tediosas (especialmente al principio, mientras te acostumbras a ellas) te protegerán de gran parte de los riesgos y te ayudarán a aumentar mucho la calidad de tu trabajo.

Ahí te van unas cuantas buenas prácticas a la hora de aprender trading:

Lo que hagas en demo te lo llevarás a real: Entrena bien en demo

Si en virtual haces pruebas raras, harás pruebas en real (y será un desastre).

Las operaciones en virtual deben ser igual de buenas y válidas que para real. Si te atreves con una operación en demo que no llevarías a real es que estás operando mal.

No tienes que echarle huevos para operarla en real. La operación tiene que ser buena de por sí.

Si no lo es, descártala.

La idea es que no te permitas cosas en virtual que no te permitirías en real.

Si lo hicieras, no estarías practicando bien, ni entrenando bien ni, en definitiva, aprendiendo trading.

Documenta tus operaciones

Esto es muy importante.

Sin duda, una de las buenas prácticas más tediosas, aburridas y cargantes.

Pero es que si no, no hay avance.

Documentar tu trading (cubrir al menos un diario de trading con todas tus operaciones) es el ABC de la mejora continua. Si no tienes esto, no tienes una base para mejorar.

Si quieres aprender trading, tienes que hacer los deberes.

La memoria es demasiado frágil, etérea e insuficiente para ello.

Opera lo antes que puedas con dinero real

Lo que más cuesta aprender (me refiero a interiorizar de verdad) es el control emocional. Tanto la detección de que las emociones aparecen y que nos están embargando como el ejercicio de sobreponerse a ellas y, pese a todo, seguir actuando en favor de tu mejor interés.

sin dinero real en juego, el impacto de las emociones es irrisorio comparado con el de perder y ganar dinero de verdad.

En cuanto puedas, empieza a trabajar con una cuenta real.

Hay todo un mundo de diferencia. Aunque te parezca que no.

Eso sí, ten la prudencia de hacerlo con una modesta cantidad de dinero que te puedas permitir dilapidar, ya sea por inexperiencia o negligencia.

Safety first: Arriesga muy poco en cada operación

Este punto es válido, no sólo para aprender, sino para operar con el propósito de ganar dinero.

Para llegar al éxito tienes que sobrevivir al camino.

Y éste es muy largo y duro.

Por eso tienes que acostumbrarte (aprender) a cuidar tu cuenta por encima de todo; y priorizar siempre su supervivencia por encima de la ambición que te ciega (“Mi Tesoro”, que diría Gollum).

Esto lo logras arriesgando muy poquito de cada vez.

Ya sabes, la regla del 2% es un buen punto de partida.

Coloca los soportes y resistencias primero

Esta es otra de esas buenas prácticas 100% compatibles tanto en fase de aprendizaje como de explotación.

Primero colocas los soportes y resistencias relevantes, y con eso ya tienes una estructura para decidir.

Si luego le quieres añadir adornos (indicadores) o consultar otros elementos (la salud de la economía, la fortaleza relativa de su súper-sector, si hay una presentación de resultados inminente, etc.) no hay problema. Pero tu punto de partida de decisión debe ser sobre algo sencillo y claro.

Esto te permitirá aprender (y operar) desde la esencia, sin variables que compliquen, dificulten y, sobre todo, obstaculicen tus procesos de decisión.

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